| Asociación Interamericana de Periodistas de Economía y Finanzas | |||
| Es Navidad (Diciembre 2007) |
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| por Notrix-InfoSistemas / Roberto OFarrill Corona en 3/12/2010 13:15 hrs | |||
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Hace ya casi medio siglo que San Juan de la Cruz tomó una figura de la Virgen María y otra de San José; las colocó sobre una charola y se dio a la tarea de tocar, puerta por puerta, las celdas de los frailes, sus hermanos en el Carmelo. Cada vez que uno de ellos abría su celda para atender a quien había llamado, Fray Juan de la Cruz recitaba el siguiente verso: |
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| Del Verbo Divino, la Virgen preñada, viene de camino, si le dais posada. Fray Juan de la Cruz le llamó Letrilla de Navidad a tan armonioso dicho que, rodeando de sonido a su idea, al paso de los años se convirtió en la devoción piadosa de pedir posada mientras se carga a los peregrinos, también en una charola. Aquellos frailes carmelitas, los primeros descalzos, quedaban revestidos de amor al recibir tan dichosa visita mientras escuchaban la música formada por las palabras de la letrilla navideña, porque entendían bien la sorpresa de que precisamente en la noche de Navidad ellos mismos pudiesen compartir, a más de 1500 años de distancia, los apuros de San José por encontrar un lugar, el más digno posible, en medio de los dolores del inminente parto, para que la Madre de Dios pudiese dar a luz a Dios que se había encarnado en su vientre virginal para nacer hombre y ser contado entre nosotros. Dios había querido que su Hijo naciese así, y aquellos frailes comprendían que su pequeña y austera celda era lugar digno para recibir a la Sagrada Familia de Nazaret. Quienes somos papás conocemos algo de los apuros de San José, especialmente cuando los recursos escasean, cuando buscamos un lugar, el más digno que se pueda, para albergar a nuestra familia, cuando nos percatamos, en una dichosa noche de todas las de nuestra vida, que esos hijos nuestros, a quienes un día dio a luz nuestra esposa, son hijos de Dios, y es entonces cuando los afanes de San José se convierten en nuestros afanes, los dolores de la Virgen se convierten en nuestros dolores, y la dicha de ver al Hijo de Dios nacido entre nosotros, se convierte también en dicha nuestra. Las celdas de unos frailes carmelitas de hace casi medio siglo se convirtieron en la pequeña gruta de la Natividad, los frailes mismos se transformaron en los pastores que acudieron a contemplar el milagro del divino nacimiento y escucharon a su vez el anuncio de los ángeles que con alegría cantaban que hoy, en la ciudad de Belén les ha nacido el Salvador. Así como sucedió en aquel convento carmelitano, así también San José toca a la puerta de nuestras casas y de nuestra historia, porque las considera lugar digno donde su esposa la Virgen María pueda dar a luz al Salvador. Los peregrinos siguen peregrinando desde Galilea a todos los rincones del mundo, también al pequeño rincón donde hemos establecido nuestra morada y en donde vivimos con nuestras familias. ¿Porqué no habría de llegar hasta allí nuestro amado Niño Jesús? Dejémonos entonces revestir de amor en esta Navidad y permitámonos escuchar el toque en nuestra puerta, levantémonos y abrámosla de par en par para dejarnos también seducir por tan hermosa letrilla de Navidad y escuchar que: Del Verbo Divino, la Virgen preñada, viene de camino, si le dais posada. Seamos nuevos pastores que dialogan con ángeles y acudamos a contemplar, ¡Oh maravilloso misterio! a Dios que nace en nuestra casa, en nuestro hogar, en nuestra historia, en nuestra vida; pues aunque nos parezca que es muy pequeño todo eso, para San José es el mejor lugar donde descargar sus fatigas, porque es Navidad |
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